Las propuestas recientes formuladas por José Grasso Vecchio, presidente de la Bolsa de Valores de Caracas, apuntan a cambios regulatorios que, según explicó, podrían incrementar en al menos 50% el volumen de operaciones y reforzar el papel del mercado de valores como fuente complementaria de financiamiento en un contexto de restricción del crédito bancario y elevado encaje legal.
Entre las medidas planteadas figura ampliar el plazo máximo de colocación en el mercado de otros bienes, de 180 días a 24 meses, así como permitir una gama más amplia de activos subyacentes con valor comercial comprobable, con el fin de extender el uso de los Certificados de Financiamiento Bursátil a más sectores productivos, entre ellos alimentos, agroindustria, energía, exportaciones y farmacéutico.
Adicionalmente propuso revisar a la baja las tasas y comisiones de emisión para reducir el costo de financiamiento, eliminar el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras sobre las operaciones bursátiles y canalizar eventuales procesos de privatización de activos públicos mediante subastas transparentes dentro del mercado de valores.
En sus declaraciones, Grasso Vecchio sostuvo que el mercado de renta variable ha concentrado entre 55 y 60 empresas en los últimos años y que el objetivo debería ser elevar esa cifra hacia un rango de 100 a 500 emisores; no obstante, otras coberturas recientes sitúan esa base en cifras algo distintas, por lo que conviene presentar ese dato como una referencia aproximada y no como una cifra cerrada.
Más que presentar a la bolsa como sustituto de la banca, su planteamiento la ubica como un mecanismo complementario capaz de absorber liquidez, diversificar las opciones de inversión y canalizar recursos hacia la actividad productiva bajo un marco regulado.




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