El reporte del Banco Central de Venezuela (BCV) correspondiente a agosto de 2026 revela una desaceleración intermensual de 11 puntos porcentuales, ubicando la inflación mensual en 8,9%. Este es un retorno al registro de un solo dígito, siendo el segundo más bajo del año tras el mínimo de 6,3% en mayo, lo que representa un alivio luego del repunte inflacionario de julio (19,9%). El BCV atribuye esta moderación a la paulatina normalización de las redes de comercialización tras el impacto logístico del doble sismo del 24 de junio, aunado a menores presiones en el mercado cambiario.
En términos de agregados, el acumulado inflacionario de este tercer trimestre (julio-agosto) se sitúa en 30,57%. Al contrastar esta cifra con el acumulado del primer trimestre, que alcanzó 71,87% debido a los picos de enero (32,6%) y febrero (14,6%), se observa una atenuación en la dinámica de precios en el margen. Sin embargo, el acumulado anual transcurrido (enero-agosto) ya alcanza técnicamente 200,24%. Esta cifra demuestra presiones inflacionarias persistentes asociadas estructuralmente al financiamiento monetario del déficit y a la depreciación del tipo de cambio.
En materia de expectativas, este desempeño aleja la viabilidad de la proyección de la consultora Ecoanalítica, que estimaba un cierre anual de 167%, meta ampliamente superada por el acumulado actual. No obstante, el comportamiento de agosto es compatible con estimaciones intermedias, como la del economista Leonardo Soto, quien prevé un cierre de entre 350% y 375%. Esto representaría una disminución frente al cierre de 2025 (475,28%) y se mantendría por debajo del pronóstico adverso del FMI de 682,1%. De este modo, aunque agosto depara un respiro, la consolidación de esta tendencia bajista dependerá de la disciplina fiscal, los flujos petroleros y la estabilidad cambiaria en los últimos meses.




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