El noveno ciclo del Informe PISA de la OCDE, presentado el 8 de septiembre de 2026, confirma una contracción histórica en los aprendizajes a escala global, reflejada en la pérdida de competencias fundamentales en ciencias, lectura y matemáticas. En América Latina, los trece países evaluados se posicionaron homogéneamente en la mitad inferior de la distribución internacional, registrando promedios regionales de 399 puntos en ciencias, 389 en lectura y 370 en matemáticas, lo que sintetiza brechas estructurales en la acumulación de capital humano e inversión por estudiante.
Al analizar las disparidades intrarregionales, Uruguay (445 puntos en ciencias; 405 en matemáticas) y Chile (442 en ciencias; 436 en lectura) se consolidaron como los líderes en rendimiento educativo, seguidos por Costa Rica (424 en ciencias), Colombia (414) y México (414). El Salvador destacó como una de las pocas economías del ciclo que mejoró en las tres disciplinas evaluadas frente a 2022, aunque sus avances en matemáticas y lectura fueron modestos, y el propio informe los describe como prácticamente estables. Por el contrario, los desempeños más críticos se concentraron en República Dominicana (361 en ciencias; 339 en matemáticas), Paraguay (355 en ciencias; 334 en matemáticas) y Guatemala (351 en ciencias; 337 en lectura; 334 en matemáticas), donde la mayoría del alumnado no alcanza el umbral básico de competencia escolar.
Ante la ausencia de Venezuela en PISA (el país abandonó su participación internacional en 2003, mientras que el Sistema Nacional de Medición y Evaluación del Aprendizaje dejó de aplicar pruebas propias hacia 1998), la disciplina económica requiere apelar a modelos contrafactuales e indicadores proxy. La realidad escolar venezolana muestra una severa restricción presupuestaria (12,78% del presupuesto público, por debajo del 20% sugerido por la UNESCO), un ausentismo irregular del 44% según la Encovi 2025 y un desplome del 80% en la graduación de docentes durante la última década. Al contrastar estos determinantes del insumo educativo con evidencia de desempeño estudiantil más reciente, como la prueba SECEL de la UCAB (2024), que encontró que siete de cada diez estudiantes venezolanos reprueban matemáticas, Venezuela resulta analíticamente comparable con economías del límite inferior regional como Guatemala o Paraguay. Esta aproximación sugiere que la falta de métricas oculta una pérdida de productividad y capital humano de dimensiones históricas para la región.



